“Ya estoy aquí”: la esperanza que nos traen los bebé arcoíris

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El bebé arco iris es el niño que llega al mundo sano y fuerte después de que una madre haya sufrido una pérdida gestacional o perinatal. Estos bebés traen algo más que felicidad, traen la esperanza y un necesitado renacer con el que una familia podrá recomponerse después de la pérdida de un hijo.

Algo de lo que no se suele hablar tan a menudo es sobre los abortos, sobre las muertes de estos bebés no llegados a término o que por las razones que sean, se van antes de tiempo, convirtiéndose esos niños estrella que viven para siempre en la mitad del corazón de sus padres.

Es algo complejo y a instantes descarnado. Muchas madres se enfrentan a veces a cierto desconocimiento social, a cierta insensibilidad porque como a menudo suele decirse, no es lo mismo perder a un hijo con 10 años que a un bebé al que aún no conocías, que aún no había empezado a vivir.

Un aspecto que deberíamos tener claro desde un principio es que toda pérdida es importante, no se puede comparar y cada una de ellas se vive de forma devastadora. El dolor por la perdida de un hijo, aunque sea a raíz de un aborto, se experimenta de muy diversos modos. Habrá familias que lo afronten con coraje, y habrá mamás que caigan en un estado de profunda indefensión hasta el punto de desarrollar una depresión.

Los niños estrella, esos bebés que nacen y mueren dentro de la madre son seres que existieron, que lucharon por vivir y que quisieron crecer, pero a quienes el destino, les negó esa oportunidad. Algo que saben bien los padres de los bebés arcoíris, esos que traen la esperanza después de una pérdida, es que no están ahí para sustituir al hermano perdido.

Cada niño tiene su lugar en el corazón de un padre o una madre, cada bebé es y será único aunque la vida se los llevara antes de tiempo.

Los bebé estrella y nuestras tormentas personales

Los abortos y las pérdidas gestacionales o perinatales son más comunes de lo que pensamos. Tanto es así que se hace imprescindible el que exista un tipo de protocolo psicológico y asistencial con el que atender a estas familias y en especial, a las madres.

  • Cada mujer vivirá esta pérdida de un modo, pero es necesario que sea capaz de vivir el duelo de una forma íntegra, acompañada por los suyos, y a su vez, con el apoyo de adecuados profesionales.
  • A día de hoy, algo que es cada vez más habitual es que muchas mujeres se sometan fallidos intentos por quedarse embarazadas. Cuando por fin lo consiguen puede ocurrir, puede llegar no solo un aborto, sino varios.
  • Esta experiencia puede ser muy complicada. Los niños estrella se van y brillan muy alto dándonos luz, pero durante un tiempo, lo que sentirá la mamá es una tormenta, la oscuridad e incluso la deseperante sensación de que “ella misma es responsable” de esa pérdida. Un pensamiento que es necesario afrontar y derribar.

Los bebé arcoíris: la esperanza en un rostro único, la luz en corazón fuerte

El duelo por la pérdida de un bebé puede ser largo o corto pero siempre se lleva en el alma. Es un dolor que muchas madres llevan en privado y que de algún modo, siempre guardará en su interior, aunque eso sí: aprenderán a vivir con ello.

Durante un tiempo, algo que es muy habitual en la pareja, es la reticencia a volverlo a intentar. El miedo está ahí. Sin embargo, poco a poco la esperanza y las ganas es más fuerte que el temor, y el propio deseo por ser padres de nuevo, da forma al milagro: al bebé arcoíris, al niño que escampa la tormenta y que trae el resplandor después de la oscuridad.

Tener un bebé sano y precioso cura, reconforta y a la vez recompone a la mamá. Ese niño escampa los días grises para escampar en mil tonalidades, en mil sensaciones donde abrazarnos de nuevo a la vida y a esa criatura gordita y rosada que nos atiende con sus ojos limpios y con ganas de comerse el mundo.

A su vez, algo que tienen muy claro los papás y las mamás de los bebés arcoíris es lo siguiente, unas dimensiones en las que vale la pena reflexionar.

  • El bebé arcoíris no está aquí para sustituir al bebé estrella.
  • El bebé no nacido o perdido antes de tiempo siempre tendrá un lugar propio en el seno de la familia y en el alma de esos padres que siempre conservarán en su corazón, ese hilo umbilical, dorado y fuerte con el niño que se fue antes de tiempo.
  • El embarazo de un nuevo hijo tras la pérdida del niño estrella, se vive diferente. El temor está ahí, y a instantes es común sentir pánico pero esas emociones, son normales y esperables. Lo ideal en estos casos es favorecer una buena comunicación entre la pareja y los médicos.
  • El nacimiento del bebé arcoíris es también un modo de honrar al bebé estrella. Ese niño sano y fuerte, nos permitirá demostrar el amor que hay en nosotros, lo que ansíabamos ofrecerle al otro bebé y que se verá reflejado en su hermano.

Lo haremos lo mejor posible por ambos, por el que tenemos con nosotros y el que nos observa en el interior de una estrella y refugiado en la mitad de nuestro corazón.

Eres Mamá

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