La Quimioterapia no cura, te mata

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La industria del cáncer es particularmente irónica, La quimioterapia y la radiación pueden matar el cáncer, pero también lo matarán a usted.

La Quimioterapia consiste básicamente en el tratamiento del cáncer mediante sustancias químicas. Y éstas son, básicamente, de dos tipos: citostáticas -intentan impedir que las células cancerosas se multipliquen- y citotóxicas -destruyen las células cancerígenas-

El problema es que, al margen de su grado de efectividad, no son “selectivas” y, por tanto, también afectan a las células sanas. De ahí sus brutales efectos secundarios. Aunque lo más grave es que a pesar de tales efectos yatrogénicos y sus prácticamente nulos resultados se trata a la inmensa mayoría de los pacientes con ellas.

La Quimioterapia es uno de los tratamientos más indefendibles de la medicina moderna. Y sólo el hecho de que se presente por los médicos como la única alternativa a una muerte segura permite entender que los pacientes acepten someterse al deterioro físico y psíquico que provoca, más cercano casi a la tortura que a la medicina.

Hablamos de un método que nació en 1942 cuando Alfred Gilman y Fred Phillips, investigadores de la conocida Universidad de Yale, decidieron estudiar las posibilidades terapéuticas del tristemente célebre gas mostaza o Iperita, un producto venenoso que se utilizó como arma química por primera vez durante la I Guerra Mundial.

Estos investigadores sabían que tras un ataque efectuado en 1917 con el gas mostaza por las tropas alemanas, un médico aliado había comprobado que muchos soldados que resultaron afectados aun estando lejos del lugar donde había caído la bomba de gas, morían varios días después con cuadros infecciosos o debido a hemorragias internas, constatándose que padecían una marcada disminución de sus glóbulos blancos y plaquetas así como hipoplasia (reducción del volumen de un órgano por disminución de su número de células) medular y linfática.

Resultado todo ello de su condición de agente alquilante, es decir, capaz de alterar la estructura y función de las moléculas de ADN de una célula de tal manera que impide que ésta pueda multiplicarse. ¿Por qué no usar pues -se preguntaron- esa propiedad para intentar impedir la multiplicación descontrolada de las células cancerosas?

Dicho y hecho; poco después comenzarían los ensayos con roedores. Y a continuación, tras los aparentes éxitos iniciales, en humanos. En 1946 se anunciaría que se había logrado reducir de tamaño los tumores de dos pacientes, uno con un linfosarcoma y otro con un Linfoma de Hodgkin.

Otros investigadores -Alper, Dameshek y Peterson- obtenían poco después resultados similares. Sin embargo, en los años 50 las investigaciones realizadas por el National Cancer Institut de Estados Unidos mostraban que los agentes alquilantes, asociados ya con esteroides y otros fármacos, no servían para lograr una mayor supervivencia de los enfermos. Una esperanza nunca lograda que desde entonces se sigue intentando. Al día de hoy, sin éxito.

La Quimioterapia nació pues como un método que consiste básicamente en dar un veneno con el que destruir las células cancerosas o intentar impedir su multiplicación. Sólo que el veneno actúa igualmente sobre las células sanas. Basta leer los efectos secundarios reconocidos en los prospectos de cualquiera de los productos anticancerígenos que actualmente se comercializan para constatar que si se utilizaran en una persona sana -para qué hablar de una enferma- lo más probable es que ésta acabara muriendo.

No existe lógica alguna por tanto para la práctica de la Quimioterapia. No hay en ello sentido común. Y sólo el miedo a la presunta falta de alternativas explica que se haya impuesto como terapia en el mundo. A pesar de lo cual el principal argumento utilizado por quienes dicen hablar “desde la ciencia” y se niegan a aceptar tanto otras formas de entender qué es el cáncer como la eficacia de tratamientos alternativos a los habituales es siempre el mismo: “La Quimioterapia -afirman sin fundamento alguno- es, del mal, el menor”.

Kevin Murphy, un oncólogo que trabaja en Vancouver, resume muy bien la postura convencional en Adjuvant Chemotherap, un manual concebido para que sus pacientes entiendan en qué consiste el tratamiento: “La Quimioterapia es un tratamiento difícil de entender. Tal y como un paciente me dijo: ‘¿Me está usted sugiriendo que me someta a un tratamiento que me va a enfermar temporalmente para tratar un cáncer que no puede usted encontrar y encima ni siquiera sabe si hacerlo me servirá de algo?”.

Es similar a un seguro de vida. Cuando usted paga sus primas a la compañía de seguros está reconociendo un riesgo potencial para su vida que puede o no puede acaecer (un accidente, una enfermedad, un terremoto, un robo…). Bueno, pues el tratamiento con quimioterapia se basa en la presunción de que su aplicación puede hacer disminuir el tamaño de los tumores y “reducir” el riesgo de que vuelvan a aparecer después.

Las estadísticas -controladas generalmente por quienes tienen interés en demostrar que los fármacos que prueban funcionan- indican que así sucede en un porcentaje significativo cuando se trata de cánceres de mama, colon, testículos, leucemias, linfomas y la llamada enfermedad de Hodgkin… pero las mismas son sólo una de las maneras posibles de presentar las cifras. Eso sí, sirven para que la mayoría de los enfermos crean que los posibles beneficios compensan los riesgos y acepten ser sometidos a Quimioterapia.

LA MODA DE LOS CÓCTELES

Quimioterapia FarmacosAnte la evidencia de que los fármacos anticancerígenos utilizados en Quimioterapia no sólo no curan el cáncer sino que ni siquiera prolongan la vida de los enfermos, se ha instaurado la moda de aplicar “un protocolo de quimioterapia combinada”.

Es decir, la utilización de “cócteles” -como en el caso de los enfermos de SIDA- con varios productos que se toman al mismo tiempo. Según la versión oficial, cuando esos cócteles se toman tras una intervención quirúrgica para extirpar el tumor y además se ha sometido al paciente a Radioterapia se logran “índices de curación significativos”.

Claro que lo que eso significa realmente es que la “supervivencia” en los cinco años siguientes es algo mayor estadísticamente, no que el cáncer se cure porque el paciente desgraciadamente termina muriendo en la mayor parte de los casos. Y es que ya hemos explicado en artículos anteriores que cuando los oncólogos hablan de “curación” no se refieren a que uno queda libre del cáncer sino que hablan de “curación clínica”, término que se aplica a todo enfermo que sigue vivo cinco años después de serle diagnosticado un cáncer. Aunque al día siguiente se muera. Un sarcasmo.

Es también evidente que aun cuando cada persona es un mundo, la respuesta a la Quimioterapia varía en función de las dosis, el tipo de fármaco que se da, la duración del tratamiento y el grado de evolución en que está la enfermedad. En realidad sólo existe una certeza sobre el asunto: todos los fármacos químicos que se utilizan para tratar el cáncer son tóxicos y, además, claramente immunodepresores, es decir, bajan las defensas naturales del enfermo. Y -por si fuera poco- la mayoría son también cancerígenos.

Y no ya como efecto colateral, sino como efecto primario puesto que no distinguen entre las células cancerosas y las células sanas. Destruyen ambas.

Es más, la mayoría atacan la médula ósea destruyendo a la vez los glóbulos blancos cuya función es combatir las infecciones, los glóbulos rojos que llevan el vital oxígeno a los órganos del cuerpo y las plaquetas que permiten la coagulación de la sangre.

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Consecuentemente, todo enfermo sometido a Quimioterapia termina con su sistema inmunitario destruido o comprometido quedando expuesto a otras enfermedades por lo que no es extraño que puedan fallecer de una simple pulmonía o de una infección común.

En resumen, la Quimioterapia es uno de los tratamientos más devastadores -física, psíquica y emocionalmente- a los que puede someterse una persona enferma. Y el daño interno producido se comprueba rápidamente.

Taube2-790La mayoría de los fármacos oncológicos provocan, entre otros efectos indeseables, calvicie (el cabello puede tardar años en regresar a la normalidad), náuseas extremas, vómitos, encías sangrantes, debilidad extrema, llagas alrededor de la boca, aftas y sangrado y ulceración del tracto gastrointestinal. Muchos pacientes aseguran que los “efectos colaterales” -entre ellos, la fatiga- son incluso peores que la propia enfermedad. Una dramática realidad que no es negada por la medicina convencional. ¿Cómo iban a negar las evidencias? “Es inevitable -argumentan sus defensores-, el precio a pagar, el riesgo a correr para tratar de vencer al cáncer”.

Y, sin embargo, si se sabe que los productos que se usan son tóxicos, auténticos venenos para el organismo, ¿cómo se sustenta la idea de que la quimioterapia es beneficiosa en el tratamiento del cáncer?

Pues se sustenta en la creencia de los oncólogos -no demasiado avalada por los resultados finales- de que el cáncer es un mal localizado -por eso hablan de muchos tipos de cáncer distintos- que se combate de forma específica y localizada. Con lo que en la práctica han reducido en general la lucha contra el cáncer a la lucha contra los tumores.

Es decir, como confunden el tumor con el cáncer utilizan medicamentos tóxicos para intentar reducir su tamaño creyendo que eso implica vencer al cáncer. Según la teoría oficial, reducir el tamaño de un tumor proporciona al paciente una mayor expectativa de vida. Una teoría, cabe añadir, que la experiencia ha demostrado falsedad hasta la saciedad.

Porque es verdad que en algunos casos tal cosa puede suceder, pero lo cierto es que en el caso de cánceres avanzados, al final casi todos mueren. Antes de los cinco años en la mayoría de las ocasiones.

Con una calidad de vida, además, mucho peor. Bueno, pues con esa simple expectativa de aumento de vida durante unos meses o unos pocos años… justifican la Quimioterapia y el auténtico drama por el que se hace pasar al enfermo. Una extraña pirueta dialéctica que adornan con lenguaje “científico” y con la que intentan convencernos -y autoconvencerse- dando por válida una secuencia causa-efecto absolutamente cuestionable.

Porque, -ES CIERTO que hay fármacos que reducen cierto tipo de tumores. 

Pero conviene saber que para pasar el test de “efectividad” la FDA norteamericana no exige evidencia de que los remedios salven vidas o curen algo sino sólo de que son “efectivos para el uso para el cual están pensados”. “El fármaco -se dice- tendrá el efecto que se supone que tiene bajo las condiciones de uso prescriptas, recomendadas y sugeridas en la etiqueta”

-Es decir, para que un producto contra el cáncer se considere “efectivo” basta que reduzca el tamaño del tumor si para ello se prescribe. Aunque no sirva para curar al enfermo, como ocurre en la mayoría de los casos.

-Por tanto, NO ES CIERTO que la reducción de un tumor implique la curación, la recuperación de la salud. Alan C. Nixon, ex presidente de la American Chemical Society, escribió al respecto: “Como químico entrenado para interpretar datos me parece incomprensible que los médicos ignoren la clara evidencia de que la Quimioterapia hace mucho, pero mucho más daño que bien”.

LA QUIMIOTERAPIA, CURAR NO CURA NADA

El Dr. Ulrich Abel, experto en Bioestadística Oncológica en Heidelberg, publicó en 1990 una de las obras más críticas con la teoría oficial: Quimioterapia para cánceres epiteliales avanzados. Al decir “epitelial”, el doctor Abel se refiere en su obra a las formas más frecuentes de adenocarcinoma -pulmón, mama, próstata, colon, etc-, “tipos” de cáncer que provocan el 80% de las muertes por esta enfermedad en los países industriales avanzados.

Pues bien, al hacer una revisión de su obra cinco años después -que, curiosamente, nunca fue traducida al inglés- pudo constatar que las conclusiones seguían siendo válidas. Es más, todavía hoy, consultado por esta revista, considera sus resultados vigentes aun cuando reconoce no haber continuado con sus seguimientos estadísticos en este campo.

Bueno, pues la obra del Dr. Abel, sin que afirme la falta de eficacia de la Quimioterapia en todos los casos, avala con sus estudios estadísticos las dudas de muchos médicos sobre la eficacia de la Quimioterapia, especialmente en las fases avanzadas. Porque, en sus propias palabras, “un análisis sobrio y sin prejuicios de la literatura (científica) raramente ha revelado que los regímenes (de medicamentos) en cuestión tengan algún beneficio terapéutico en el tratamiento de cánceres epiteliales avanzados”.

Después de diez años trabajando en el área de Estadística en Oncología Clínica, la inquietud del Dr. Abel acabó transformándose en certeza: “No hay evidencia, para la gran mayoría de los casos de cáncer, de que el tratamiento con estos fármacos produzca resultados positivos en los pacientes con enfermedad avanzada, ya sea en expectativas de vida o en calidad de vida”. Y agrega: “La casi dogmática creencia en la eficacia de la Quimioterapia se basa con frecuencia en conclusiones falsas extraídas de datos inapropiados”.

En resumen, el minucioso trabajo del Dr. Abel hasta 1995 -como quién dice, anteayer- pone en evidencia que la Oncología ha sido incapaz de proporcionar bases científicas sólidas para justificar el uso de la terapia citotóxica tal como se ha venido haciendo. A pesar de lo cual la tesis de que la Quimioterapia es eficaz está considerado un dogma de la medicina moderna desde hace décadas. Los resultados, empero, no justifican esa apuesta unilateral mientras otras líneas de investigación han sido abandonadas, descartadas o relegadas al esfuerzo individual.

La realidad es que la tasa de mortalidad en los cánceres más comunes -cáncer de colon, mama, próstata, páncreas, y ovarios- ha evolucionado muy poco en los últimos cincuenta años. Contra los tumores malignos de pulmón tampoco se ha avanzado mucho. En algunos casos, la diferencia entre aplicar Quimioterapia y no hacerlo apenas es significativa.

Un estudio inglés efectuado en 1992 concluyó que en el caso del cáncer de mama de diagnóstico temprano se había hallado una modesta ventaja en cuanto a extensión de vida. Se evaluaron 31 estudios en los que participaron 11.000 mujeres y se encontró una leve ventaja de extensión de vida después de diez años en pacientes que habían recibido “poliquimioterapia” (más de un fármaco oncológico durante más de un mes).

La probabilidad de que las mujeres estuvieran vivas diez años después, sin embargo, eran tan sólo del 51,3% con los medicamentos frente a un 45% sin los medicamentos. Es decir, sólo un 6,3% de diferencia en la esperanza de vida.

Bueno, pues a pesar de tan escasa -y discutible- diferencia las autoridades médicas recomiendan quimioterapia a todas las pacientes con cáncer de mama, tengan o no signos visibles de cáncer después de la cirugía. La teoría oficial mantiene que, haciendo una proyección estadística con miles de mujeres, se deduce que muchas se pueden salvar.

La verdad, sin embargo, es que las estadísticas lo que demuestran es que el 93,7% no sólo no se beneficiará de la Quimioterapia sino que sus organismos serán devastados por los efectos secundarios de los fármacos oncológicos. ¿Y mejorará con ello al menos su calidad de vida? Indudablemente, no: empeorará. Porque ya hemos dicho que prácticamente todos los agentes quimioterapéuticos son tóxicos e inmunosupresores.

EL DRAMA HUMANO DE LA QUIMIOTERAPIA

En suma, la Quimioterapia no sólo no garantiza en la mayor parte de los casos una mayor supervivencia sino que encima provoca una calidad de vida mucho peor. Uno de los principales efectos que modifican determinantemente la vida de los pacientes es la anemia, asociada a fatiga y cansancio. Y es que entre las células sanas que destruye la Quimioterapia se encuentran los glóbulos rojos, encargados de transportar el oxígeno a través de todo el cuerpo para mantener la energía.

Su pérdida puede además sobrecargar el corazón haciendo que se esfuerce por aportar oxígeno donde se necesita, impedir pensar con claridad, convertir la lectura y la escritura en una tarea hercúlea, suprimir el estímulo sexual y convertir cualquier actividad cotidiana en un esfuerzo agotador.

Después están las infecciones. 

El paciente tendrá que luchar contra todo tipo de infecciones oportunistas porque los fármacos destruyen los leucocitos preparados para la defensa del organismo. De hecho, si se contrae cualquier infección durante el tratamiento con Quimioterapia lo normal es que el enfermo sea hospitalizado, algo que indudablemente lo debilita aún más psicológicamente porque tiene que alterar su vida y dejar sus actividades cotidianas -incluido el trabajo-, le impide cuidar de los hijos, debe permanecer alejado de la familia y los amigos… Sin olvidar que por estar hospitalizado estará más expuesto a contraer otras infecciones. A fin de cuentas, hoy día los hospitales son auténticos focos de infección.

Además de los citados efectos a corto plazo -entre otros- la Quimioterapia puede provocar a largo plazo algunos más graves. Por ejemplo, lesiones de corazón que pueden manifestarse semanas, meses o años después del tratamiento.

Un trabajo publicado el año pasado apuntalaba esta hipótesis, mantenida desde hace tiempo por algunos investigadores. Nature Medicine descubría que el mismo mecanismo que sirve para luchar contra los tumores en una de las sustancias (Herceptin) utilizadas en el cáncer de mama es responsable a su vez de causar daños en el corazón al hacer más vulnerables las células cardíacas a la toxicidad de los quimioterapéuticos que se administran a continuación.

La Quimioterapia puede también provocar pérdida de la fertilidad y, sobre todo, un mayor riesgo de reaparición del cáncer.

Está demostrado que la mayoría de los productos quimoterapéuticos pueden llegar a producir cánceres secundarios, especialmente en el tracto gastrointestinal, los ovarios y los pulmones. Éstos se encuentran entre los cánceres más difíciles de tratar y pueden aparecer cinco, diez o quince años después de un primer tratamiento “exitoso” con Quimioterapia.

El New England Journal of Medicine publicaba el 21 de septiembre de 1989 lo siguiente: “Se sabe que los cánceres secundarios son complicaciones causadas por la quimioterapia y la irradiación empleada para tratar linfomas y linfomas de Hodgkin además de otros cánceres primarios”. Y un año después -el 5 de enero de 1990- Associated Press difundía la siguiente noticia: “Los fármacos que se usaban hace tiempo para tratar el cáncer ovárico pueden haber resultado tan nocivas como beneficiosas al incrementar enormemente el riesgo de padecer leucemia… Entre las mujeres tratadas desde 1960 hasta 1985 el riesgo de leucemia era 12 veces superior en aquellas pacientes que recibieron Quimioterapia que en aquéllas que sólo fueron sometidas a cirugía”.

Cabe añadir que según el Dr. John Cairns, microbiólogo de Harvard, “entre el 5 y el 10% de los pacientes que sobreviven a la Quimioterapia mueren luego de leucemia en los diez años posteriores al tratamiento”. Y que cuando -como muchos oncólogos proponen- “la Quimioterapia y la radiación se aplican conjuntamente, los tumores secundarios se dan en una proporción aproximadamente 25 veces mayor de lo esperable”.

Esta determinación tan contundente fue realizada por el Dr. John Laszlo siendo vicepresidente superior de investigación de la Sociedad Americana contra el Cáncer.

“Las nuevas combinaciones quimioterapéuticas no están aportando ni más supervivencia ni más calidad de vida que otros protocolos más antiguos en los cánceres más significativos, pero están elevando la factura de forma considerable”, denunciaba hace poco. el Journal of National Cancer en un trabajo en el que se comparaba la eficacia y el coste de la combinación cisplatino-vinorelbina con la de paclitaxel -el conocido Taxol- y carboplatino.

Este último protocolo, comparado con el primero, eleva el gasto total del tratamiento en 9.000 euros, una diferencia sustancial sin que por ello mejoren los resultados finales.

Lo de siempre: no hay mejores resultados pero sí más gastos en medicamentos y más ingresos para la industria. Con la complicidad de los ministerios de Sanidad.

LA MEDICINA, COMO LA JUSTICIA: CIEGA

Como oficialmente se ha decidido no trabajar en nuevas líneas de investigación los médicos siguen basando en la Quimioterapia buena parte de los tratamientos contra el cáncer. Para algunos es lo “lógico” a la vista de que sus conocimientos sólo apuntan en la dirección de los fármacos agresivos; para otros es un callejón sin salida. El ya citado Dr. Abel realizó una encuesta entre cientos de oncólogos y su conclusión fue ésta:

“Las opiniones personales de muchos oncólogos parecen contrastar de manera llamativa con lo que se comunica al público”. Ya en un artículo titulado Chemotherapy: Snake-Oil Remedy? aparecido en Los Angeles Times el 1 de septiembre de 1987, el Dr. Martin F. Shapiro denunciaba públicamente que “mientras algunos oncólogos informan a sus pacientes de la falta de evidencias reales de los tratamientos… otros se dejan llevar por los estudios científicos que manifiestan un optimismo injustificado sobre la Quimioterapia.

Y algunos más responden sencillamente a los incentivos económicos; los médicos pueden ganar mucho más dinero practicando la Quimioterapia de lo que pueden ganar proporcionando solaz y alivio a los pacientes agonizantes y sus familias.

El Dr. Shapiro no es, en todo caso, el primero -ni el único- en hacer esta denuncia. 

El doctor Alan Levin, profesor de Inmunología en la Facultad de Medicina de San Francisco, afirmó ya en 1985 durante una conferencia sobre los abusos en la medicina lo siguiente: “Los médicos generalistas son intimidados para seguir protocolos que se sabe que no funcionan.

Uno de los ejemplos más evidentes es la Quimioterapia, que no funciona en la mayoría de cánceres”. Y agregó: “A pesar de que la mayoría de los médicos está de acuerdo con que la Quimioterapia resulta en gran medida ineficaz, se ven coaccionados a usarla por grupos de interés especiales que tienen intereses creados en las ganancias que produce la industria”.

En 1986 un grupo de investigadores del McGill Cancer Center hizo una encuesta entre 118 médicos que trataban el cáncer de pulmón con quimioterapia pidiéndoles que imaginaran que enfermaban de cáncer y comunicaran con qué tratamientos habituales de Quimioterapia aceptarían ser tratados. Pues bien, 64 de 79 aseguraron que no consentirían en modo alguno estar en ningún tratamiento que incluyera cistaplino, un producto común en Quimioterapia.

Es más, ¡cincuenta y ocho! dijeron que los ensayos sobre esos fármacos no eran asumibles porque no demostraban su eficacia y en cambio su toxicidad era inaceptable. ¿Le cabe alguna duda aún, amigo lector, de que médicos y medicina permanecen ciegos ante la realidad?

Ahora bien, ¿significa esto que las personas relacionadas con las investigaciones sobre cáncer y la industria farmacéutica forman parte de algún tipo de conspiración para detener la cura del cáncer? Edward Griffin, en su obra The Politics of Cancer, no lo cree: “(…) Afrontémoslo: esas personas mueren de cáncer como todo el mundo (…) Es obvio pues que no ocultan conscientemente un posible control de la enfermedad. Lo que significa es que el monopolio médico del cartel (farmacéutico-químico) ha creado tal clima de influencias en nuestro sistema educativo que la verdad científica se sacrifica a menudo a los intereses creados”.

En esta misma línea parece apuntar la información publicada el 26 de enero de este año en The New York Times titulada Las ventas de medicamentos (utilizados en quimioterapia) producen altas ganancias a los oncólogos”.

Según el diario, “en un momento en el que el conjunto del gasto en medicamentos de prescripción está por las nubes, los especialistas en cáncer (en los EEUU) se están embolsando centenares de millones de dólares cada año vendiendo fármacos a los enfermos, una práctica que casi ningún médico sigue”. Se trata, ante todo, de un negocio. Para la industria… y para los oncólogos.

Según datos del Medical Group Management Association, entre 1997 y 2001 la venta de fármacos llevó a los oncólogos a aumentar sus ingresos en un 40% (ganan de media casi 300.000 dólares al año, incluidas las ganancias extras por venta de medicamentos antitumorales), lo que les ha puesto al frente de la lista de quienes más ganan entre los especialistas médicos.

Un grave conflicto de intereses que fue denunciado hace ya un año por el doctor Nicholas González, director en Estados Unidos de un programa federal de tratamiento del cáncer de páncreas con terapia nutricional. González denunció públicamente que los oncólogos muy raramente recomendaban a sus pacientes que se trataran con esta terapia y afirmó que, a su juicio, buena parte del problema era “financiero”:

“Los oncólogos pueden ingresar hasta 20.000 dólares con un tratamiento de Quimioterapia para el cáncer pancreático… aunque no funciona. Pero es el tratamiento normal y está cubierto por el seguro. Además, si recomendaran a un paciente entrar a formar parte de nuestro estudio de tratamiento del cáncer con Nutrición el enfermo dejaría de ser tratado con fármacos y ellos perderían esos ingresos. Ese es el problema. Algunos llevan además sus propios estudios con Quimioterapia y no están dispuestos a dejarnos los pacientes a nosotros”.

Hay que añadir que esta denuncia tiene su fundamento no sólo en el hecho de que los propios médicos venden los medicamentos -lo que de por sí propicia la sospecha- sino en algunos datos publicados con anterioridad. La alarma sobre ese posible conflicto de intereses la hizo sonar el 12 de mayo del 2001 un estudio del Dr. Ezekiel J. Emanuel, bioético y oncólogo que trabaja en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, quien levantó una considerable polémica durante una reunión de la Sociedad Americana de Oncología Clínica en San Francisco.

Resulta que tras estudiar los casos de casi 8.000 pacientes de Massachussets había constatado que en sus últimos meses de vida a todos los enfermos de cáncer se les daba Quimioterapia aunque se supiera que no respondían ya al tratamiento. “Podría entenderse -denunció- que se de Quimioterapia para reducir el tumor y aliviar los dolores a los pacientes que responden al tratamiento pero hacerlo con quienes no responden es duro de justificar”.

Los oncólogos se defenderían afirmando que en muchas ocasiones son los propios pacientes o sus familiares los que lo piden aferrándose al tratamiento como última esperanza.

Afortunadamente, en España los médicos no venden directamente los medicamentos. 

Desafortunadamente, las terapias complementarias siguen dejándose oficialmente de lado.

CUESTIÓN DE OBJETIVOS

Terminamos diciendo que los enfermos de cáncer deberían entender que cada caso es individual y que son muchos los factores que intervienen en una posible remisión, comenzando probablemente por la fe del paciente en el propio tratamiento.

Y no es nuestra intención arrebatar la esperanza a nadie pero el propio Mariano Barbacid ha reconocido públicamente que el éxito de la Quimioterapia se cifra sólo en el 10% de los casos. Y está por demostrar si esa cifra no está engordada con falsos positivos -personas tratada de cáncer sin tenerlo, algo más habitual de lo que pudiera parecer- y si se ha descontado el 5% de error estadístico que se considera “normal”.

Ciertamente, hay casos en los que los tumores han remitido con un tratamiento quimioterapéutico. Están constatados. Que fueran o no realmente malignos es otro cantar. Y que esa remisión supusiera su curación, es decir, que el cáncer desapareciera, está también por demostrar. A los enfermos de cáncer no se les sigue habitualmente la pista cinco o diez años después de finalizar el tratamiento.

Se ignora, por tanto, cuántos casos de cáncer reales tratados con Quimioterapia se han “curado” o han sobrevivido más de 10 años. Esas estadísticas prácticamente no existen. No interesan.

Como no interesa dar a conocer que existen otras formas de entender qué es el cáncer y cómo afrontarlo. De ello les hablaremos en próximos números.

Buena Siembra

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14 Comentarios

  1. Que tema tan interesante, gracias por tratarlo. La verdad es que faltan muchos estudios para poder determinar cuándo un tratamiento con quimio presentará un mayor beneficio que perjuicio. Lamentablemente siempre estará de por medio el tema ético y los intereses de las transnacionales farmacéuticas.

  2. hola mi nombre es angelica la hija de una amiga le diagnosticaron leucemia hace un mes la han estado hacien quimioterapias pero ahora tiene pancreatis y esta en cuidados intensivos mi pregunta es ¿las quimios pueden producir pancreatitis, y si saldra de cuidados intensivos? gracias

  3. Hola, mi nombre es angelica, la hijita de una amiga de apenas 5 añitos le diagnosticaron leucemia hace un mes y ahora tiene pancreatitis y retencion de liquido, en estos momentos se encuentra en cuidados intencivos quisiera saber si esta recaida se deve a las quimios terapias que ha venido recibiendo ya que hera la cuarta quimio que le hacian, gracias

  4. Hola con todo respeto me dirijo a ustedes aportando mi punto de vista sobre el tema ,he leido un libro del Doc. Eugenio Zampini (MEDICINA DEL CUERPO ,MEDICINA DEL ALMA) donde comparte que toda enfermedad proviene de nuestro Interior,por formas de vida que llevamos en donde tenemos sentimientos desvastadores para nuestro sistema inmunologico como la (Ira , el enojo , la envidia y el peor de todos el rencor) y llevando una vida con ese habito ,hace que nuestra ALMA se enferme y despues que se vea reflejada esa enfermedad en el cuerpo fisico . Lo primero que hay que hacer es ver donde estamos afectados en nuestro interior para que cuando vallamos sanando nuestra alma sasne nuestro cuerpo .. abrazos .

  5. Muy buen artículo! Siempre que leo algún artículo sobre el cáncer, no puedo dejar de pensar, inevitablemente, en como lograr que se cambie este mortal tratamiento que está instalado en la medicina como la ley suprema, como si se tratara de algo intocable. Saludos!

    • Mucho se habla del cáncer, pero poco sabe la comunidad “científica ” o lo aplica, porque ellos sólo estudian el material proporcionado por “congresos ” organizados por LABORATORIOS. Partamos de la base que si bien influyen múltiples factores,El emocional, por ejemplo, físicamente, el nutrir nos con alimentos alcalinos, ya que nuestro cuerpo es alcalino. Un cambio de alimentación, (No, una “dieta “). donde no se ingieran dulces, encurtidos harinas blancas y refinadas , carnes, y sí se incorporen frutas, verduras, ( de ser posible orgánicas ) legumbres, frutos secos, como la ingesta de jugo de limón con bicarbonato. Jugos de frutas , manzana verde, apio, pepino, corrigen la acidez, . Es ésto lo que mantiene a las células cancerígenas vivas y multiplicándose. Si no le brindamos alimentos ácidos con lo cual se reproducen, al cambiar por una alcalina, la células morirán de hambre. Es tan sencillo como eso. En cuánto al factor emocional. que es causado por sobre todas las cosas el rencor, el resentimiento. Hay que tratarlo con un profesional.Las personas que he conocido que han sobrevivido a´cáncer, han hecho un cambio radical en sus vidas. Antes, no podían expresar sus verdaderos sentimientos.Mucho menos “trasformarlos “, en algo positivo para sus vidas. Espero haber servido a tu pregunta richard. un abrazo.

      • Falso, el cuerpo es ligeramente alcalino, el pH se mantiene entre 7.4-7.6, independientemente del alimento que se consuma. Los mecanismos de compensación son completamente diferentes. Un aumento de ese pH es mortal, igual que un descenso. Los tumores se alimentan exáctamente de lo mismo que cualquier célula pero en mayor cantidad. Soy superviviente de cancer, además de haber trabajado en oncología y de ser investigador (sin sueldo de ninguna “farmafia”) y trabajar en ONG´s toda la vida. Precisamente, por el daño provocado por la quimio (un MILAGRO de la ciencia), hacen falta carnes y proteinas para recuperar el tejido destruido durante el ciclo. Por favor, dígame su formación para tales afirmaciones (no me vale, “he leido muchos blogs), no hablo de títulos, también opino que hay gente muy lista sin un título, pero estas afirmaciones vienen de la experimentación, de la observación, no de amigos y familiares, sino de miles de pacientes. Ha trabajado en algún laboratorio de investigación? Ha observado en laboratorio el mecanismo de las células tumorales? Ha participado en lineas de investigación con cientos de pacientes poniendo en practica sus teorías? Si es así, puede darme un link a sus resultados estadísticos (con números)? Si a todo esto es NO, entonces ha estudiado usted medicina? (si no ha experimentado, ni tiene conocimiento practico, al menos tendrá alguna formación), enfermería?, farmacia? Biología? Un farmacéutico gasta 5 años de carrera mas 3 de interno, un medico 6 de medicina y 2-4 años de interno (según especialidad). Para el doctorado son 5 años más. Puede igualar esa cantidad de horas formativas y de experiencia en laboratorio para contradecir a estos profesionales?

        • Si hubiera estudiado tantos años como dices para “saber sobre medicina” estaria tan convencido, como es tu caso, que es la “unica alternativa” la quimioterapia, pero veamos que descubrio un Premio Nobel en Fisiología y Medicina: Dr. Otto Warburng, se le concedió el Premio Nobel porque descubrió que las células de cáncer SOLO se desarrollan en un ambiente Acido (Descubrió que una célula “normal”, cuando es mantenida más de 48 horas en un ambiente acido, cambia su forma de conseguir energía de “quemar la glucosa con oxigeno” a “fermentar la glucosa” (lo que produce un ambiente aún más Acido). Así logra sobrevivir en el ambiente acido y se MUTA en una célula de Cáncer .

          El tema es que el Dr. Otto Warburng demostró que una Célula de Cáncer es una célula normal que MUTO debido a estar en un ambiente acido ¿Cierto? Entonces esa célula ¿Qué agua bebió? Agua ACIDA que había a su alrededor (pues no había otra) ¿Cierto? ADEMAS como el Dr. Otto Warburng demostró, la Célula de Cáncer obtiene su Energía por medio de la fermentación, lo cual AUMENTA el PH Acido de la Célula, Y COMO RESULTADO, EL AGUA QUE HAY DENTRO DE TODA CELULA DE CANCER, ES AGUA ACIDA. ¿Comprendes?

          ¿Y por qué es esto Importante?

          Bueno, porque una de las PRINCIPALES cosas que se enseña en Química, es lo que ocurre cuando se mezclan “un acido y una base” (un base es una sustancia alcalina).

          ¿Y qué ocurre cuando se mezclan un acido y una base?

          Pues que se produce Oxigeno y Agua, se produce UNA BUENA EXPLOSION!

          ¿Vas comprendiendo?

          Algo Base, algo Alcalino, es (por ejemplo) simple Agua con Bicarbonato. El agua con Bicarbonato tiene un PH de unos 8,5 de alcalinidad.

          Como resultado, MUCHOS MEDICOS EN TODO EL MUNDO pasaron a preguntarse ¿Qué ocurría si se daba Agua con Bicarbonato a un Cáncer?

          ¿Y sabes lo que ocurre?

          Que las Células de cáncer hacen BOOMM! Desde dentro la reacción química de Acido+Base comienza a generar burbujas de oxigeno a toda velocidad, y así la célula comienzan a hincharse, hincharse, hincharse como un globo… ^_^ ¡¡¡HASTA QUE EXPLOTAN!!! ^_^ Y ahí ya están Muertas, sin necesidad de Quimioterapia, ni radiaciones, ni tonterías.

          Se sabe que la Sábila (Aloe Vera) y la Miel, juntos es un remedio eficaz contra el cáncer.

          La mafia del cancer genera ganancias de mas de 400 mil millones de dolares anuales, unos millones a los medios de comunicacion otros millones a los gobiernos etc y nadie se entera de los remedios naturales y sin efectos secundarios que existen.

    • Investiguen por favor los descubrimientos del Dr. Med. R.G. Hamer, quien aún vive, hechos en la década de los 80as. El demostró que los cánceres y enfermedades equivalentes, son resultado de procesos biológicos “con sentido” , como resultado de “choques psicó-biológicos” vividos o sentidos por persona, como 1) muy fuerte e intenso, 2) inesperado o nunca imaginado, y 3) vividos en soledad, a los cuales este médico les llama “conflictos psicó-biológicos”. Por ejemplo: un conflicto de “preocupación madre/padre-hijo” (por una grave enfermedad o accidente que comprometa la vida de un o una hija); en la madre diestra se manifestará como Cancer de mama (cancer en los tubulos colectores) en la mama izquierda y en el padre se manifestará como Cancer de testiculo izquierdo o derecho, que perdurara mientras exista la preocupación o estrés (durante el tiempo de incertidumbre), pero una vez que que haya resuelto el conflicto de preocupación (por la buena noticia del médico de que no abra secuelas que arriesguen la vida de su hijo), el crecimiento celular o mal llamado Cancer, dejará de crecer, iniciando un proceso natural biológico que en algún tiempo después se agudizarán los síntomas por un tiempo corto (minutos o pocas horas) y que el mismo organismo o biología de la persona desechara por medio de p.e. Fiebre, flemas con o sin sangre, diarreas, etc., como signo de real recuperación. Como dato adicional el dr. Hamer descubrió que el tiempo de solución del conflicto es aproxim., el mismo tiempo de la duración del conflicto activo, y si el conflicto activo dura 2 semanas, el tiempo para la recuperación será de aprox., también 2 semanas, y la antes mencionada “agudización de los síntomas” se manifestaría a la mitad de este segundo tiempo, es decir, en este caso, a la tercer semana de haber iniciado el conflicto: SIEMPRE y CUANDO haya solución del conflicto. Esto seguramente para quien pregunto resultara muy poco entendible, pero yo le digo que si le interesara el tema busque en: http://www.ConCienciaBio.com y/o http://www.aprendiendognm.com

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