LA GRAN MENTIRA DE LA EVOLUCIÓN. Lo que no quieren que sepas

6
3876
mentira-evolucion

Varias investigaciones científicas confirman que la composición genética del ADN de los delfines es muy parecida a la de los seres humanos.

Nos parecemos más, genéricamente hablando, a los delfines, que a cualquier otro animal mamífero terrestre.

Poco a poco, se van desenmascarando las grandes mentiras, urdidas por aquellos que dirigen el mundo, con el propósito de crear confusión, con sus falsas teorías, para ocultar el conocimiento sobre nuestro verdadero origen.

Actualmente, no somos más inteligentes que hace miles de años, ni mucho menos más fuertes, ni tampoco más altos.

Son tantos los años que llevan impartiéndose, en los colegios, estas falsas enseñanzas sobre la evolución, que será difícil convencer a muchos que todo fue un engaño, muchos seguirán creyendo que venimos del mono, pero solo es eso, una creencia, no existe ninguna prueba.

Los dejo con el siguiente vídeo:

Te gustó este Artículo?
Suscríbete y recibe nuestras últimas noticias, artículos y actualizaciones de Paradigma Terrestre directamente en tu Correo...

6 Comentarios

  1. LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN DE DARWIN CHARLES LA SELECCIÓN NATURAL
    Postula que: todas las especies vivientes del planeta tierra han conseguido evolucionar a través del tiempo y de un antepasado compartido, por un proceso llamado justamente como selección natural. ¿En que parte dice que ql hombre desciende del mono?.

  2. El hombre no viene o desciende de ningún animal aunque su parecido en su larga evolución se asemeja o haya semejanzas a algunos mamiferos o anfibios, siempre tuvo un espiritu humano y fue una creación distinta aún viendose en los ultimos estudios cientificos que su origen puede ser acuatico y no terrestre que paso de los arboles a la sabana y no desciende del mono.

    EL CRECIMIENTO Y DESARROLLO DE

    LA ESPECIE HUMANA

    PREGUNTA: ¿Qué puede decirnos con respecto a las teorías sostenidas por algunos filósofos europeos acerca del crecimiento y evolución de los seres?

    RESPUESTA: Ya se trató de este asunto días atrás, pero volveremos a hablar de él. En resumidas cuentas, el asunto se reduce a dilucidar la especificidad o no de las especies, es decir, si la especie humana se halla definida como tal especie desde un principio, o si -por el contrario- deriva de los animales.

    Ciertos filósofos europeos coinciden en señalar que no sólo es posible que la especie humana crezca y se desarrolle, sino que también cambie y evolucione. Entre otras pruebas que servirían de apoyo a esta teoría están las aportadas por los detenidos estudios y comprobaciones de la ciencia geológica. En efecto, se ha comprobado que la vida vegetal precedió a la vida animal, y que ésta precedió a la del hombre. Reconocen que las especies animal y vegetal han cambiado, como lo prueba el hecho de que en algunos estratos geológicos se hayan descubierto plantas que existieron en el pasado y que ahora no existen, o bien progresaron siendo ahora más fuertes, o cuya forma y aspecto han cambiado; todo lo cual probaría la modificación de las especies. De modo similar, en los estratos terrestres se encuentran algunas especies animales que han sufrido cambios y transformaciones. Uno de esos animales es la serpiente. Hay vestigios de que alguna vez la serpiente poseía patas que con el correr del tiempo fueron desapareciendo. Asimismo, en la columna vertebral del hombre hay indicios confirmatorios de que en el pasado -al igual que otros animales- estuvo dotado de cola. Aunque útil en cierta época, ese miembro habría ido desapareciendo gradualmente a medida que el desarrollo del hombre le iba restando utilidad. Cuando la serpiente buscó refugio bajo el suelo, se convirtió en animal reptante. Al no tener necesidad de patas éstas desaparecieron, si bien nos quedan sus vestigios. La prueba principal de su argumento es ésta: que la presencia de estos vestigios prueba la existencia de miembros que, por no ser necesarios, fueron desapareciendo gradualmente. Dichos vestigios actualmente no cumplen utilidad o propósito alguno.

    Por esta razón, mientras los miembros perfectos y necesarios han permanecido, los innecesarios han desaparecido gradualmente como consecuencia de la modificación de las especies, por más que sus vestigios perduren.

    La primera respuesta a este argumento se refiere a que el hecho de que el animal haya precedido al hombre no constituye prueba de la evolución, cambio y alteración de las especies, ni de que el hombre proceda del animal. Pues aun cuando la aparición individual de estos diferentes seres es real, es posible que el hombre haya surgido a la existencia después del animal. Así, cuando examinamos el reino vegetal, observamos que los frutos de los diferentes árboles no maduran al mismo tiempo, sino que, por el contrario, algunos maduran antes y otros después. Dicha antelación no constituye prueba de que el fruto más tardío de un árbol fuera producido por el fruto más temprano de otro árbol.

    En segundo lugar, cabe que estos débiles vestigios o trazas de miembros tengan una razón de ser superior que la mente aún no conoce. ¡Cuántas cosas existen de las cuales aún no conocemos la razón! Así, la ciencia de la fisiología -es decir, el ciencia de la composición de los miembros- reconoce su ignorancia sobre qué sea la causa de las diferencias de color de los animales, del cabello del hombre, del rojo de los labios, de la variedad de colores de los pájaros, secretos éstos cuya razón yace oculta. Eso sí, se sabe que la pupila del ojo es negra con el objeto de atraer la luz del sol, ya que de ser de otro color, o uniformemente blanca, no atraería la luz del sol. En definitiva, del mismo modo que la razón de cuanto hemos mencionado es desconocida, lo mismo podría decirse respecto de la razón de ser de estos vestigios animales y humanos. Ciertamente, aun cuando desconocida, existe una razón.

    En tercer lugar, supongamos que hubo un tiempo cuando ciertos animales, o quizá el mismo hombre, estuvieron dotados de algunos miembros que actualmente han desaparecido. Ello no prueba suficientemente el cambio y evolución de las especies. Desde el comienzo de su período embrionario hasta alcanzar la madurez plena, el hombre presenta gran variedad de apariencias externas. Su aspecto, rasgos y color cambian y discurren de una forma a otra, de un aspecto a otro. No obstante, desde el comienzo del período embrionario, el hombre pertenece a la especie humana, o lo que es lo mismo, se trata de un embrión humano y no de un animal (un hecho que no es evidente al principio pero que se vuelve claro más tarde). Supongamos, a mayor abundancia, que el hombre alguna vez se pareció al animal y que luego cambió y progresó. Admitiendo que fuese verdad, aún así, tal suposición no constituye prueba de la evolución de las especies. Como hemos mencionado anteriormente, se trata simplemente de una evolución o modificación semejante a la sufrida por el embrión humano antes de alcanzar el grado de la razón y perfección. Lo expresaremos más claramente. Supongamos que existió un tiempo en que el hombre caminaba sobre sus manos y pies, o cuando tenía cola. Estas alteraciones son semejantes a las que padece el feto en la matriz de la madre. Si bien es cierto que el feto cambia en todos los aspectos, creciendo y desarrollándose hasta alcanzar una forma perfecta, desde el principio es una especie singular. Observamos también en el reino vegetal que las especies en cuanto tales no cambian no se alteran; lo que sí cambia y evoluciona es su forma, color y tamaño.

    Para recapitular: así como el ser humano cuando se halla en la matriz de la madre pasa de una forma a otra, cambia y se desarrolla sin dejar de pertenecer a la especie humana desde el comienzo del período embrionario, del mismo modo el hombre, desde el comienzo de su existencia en el seno del mundo, constituye una especie singular que ha evolucionado gradualmente de una forma a otra. Esa especie es la especie humana. Por consiguiente, el cambio mencionado de apariencia, la evolución de los miembros, el desarrollo y crecimiento -aun cuando admitamos la realidad de cierta evolución-136 no impide que la especie sea original. El hombre, desde el comienzo, existió con esta forma y composición perfectas, poseyó la capacidad y aptitud para la adquisición de las perfecciones materiales y espirituales, y fue la manifestación de las palabras “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”.137 Cambia solamente el hecho de que se ha vuelto más agradable, más hermoso y encantador. De modo semejante a como el jardinero consigue que los frutos silvestres se tornen más agradables y más dulces y adquieran mayor frescura y delicadeza, la civilización ha sacado al hombre de su estado salvaje. (Abdúl-Bahá) (Fe Bahái)

    • Nacimos, como humanos a este caminar por la vida, siendo creaturas duales (jean Pierre Garnier M.) pero existiendo al unísono, no desdoblados en el tiempo porque, el tiempo es un continuo-infinito… , con un cuerpo físico, que ha tenido cambios evolutivos, en el tamaño, fabricado estructuralmente, por millones de microorganismos (hongos,virus,bacterias y parásitos Principalmente) polvo eres polvo serás, si hilamos más fino, del punto de vista molecular, nuestra constitución física no difiere mucho con el resto del cosmo, del cual formamos parte. La otra parte es la parte energética pura (Alma, Divina..), una parte de la energía de ORIGEN, FUENTE, DIVINIDAD, DIOS, como quieras llamarle, Michio Kacu la llama “Fuerza desconocida que lo gobierna todo”, para Einstein “Dios representado por el orden, la armonía, la belleza, la simplicidad y la elegancia” de todo lo existente…. O sea teoría, creacionista aterrizada, a los tiempos de hoy y vista con los OJOS del corazón, como diría EL PRINCIPITO

Dejar respuesta