10 Problemas psicológicos que surgen debido a la conducta equivocada de los padres

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Algunas personas necesitan muchas sesiones de psicoterapia para detectar de dónde provienen sus problemas. Pero en la mayoría de los casos, las raíces son muy sencillas: se trata de emociones y preocupaciones infantiles.

Se encontró que las adicciones típicas y rasgos de personalidad de aquellos cuyo guion de la vida fue escrito por las frases y ciertos tipos de conducta de sus padres.

Nivel de ansiedad alto, depresión y falta de autosuficiencia.

Existe la noción como “padres helicóptero”: son padres que vuelan sobre las cabezas de sus hijos como helicópteros, sin perder de vista ni un detalle de su vida social. Claro que todo esto se hace con las mejores intenciones, pero este control excesivo provoca trastornos psicológicos y falta de iniciativa de los hijos en la vida adulta. Por ejemplo, si no puedes tomar ni una decisión importante sin antes llamar a tus padres, probablemente fuiste víctima de este tipo de educación.

Adicciones y deportes extremos

Si los padres siempre le cuentan a su hijo cómo batallaron después de su nacimiento, cuántos problemas les trajo y que probablemente estarían mejor si no tuvieran hijos, el niño lo entiende literalmente: “Todos están mal por mi culpa. Si no existiera, no habría problemas”.

Como consecuencia, el niño primero se somete subconscientemente a muchos traumas y al crecer, encuentra otra forma de conducta autodestructiva: alcohol, tabaquismo, drogas y deportes extremos.

Incapacidad de descansar y relajarse por completo

Los padres que repiten todo el tiempo frases como “Sé más serio“, ”No hagas tonterías“, “No te portes como niño”, ”Es hora de que seas más inteligente”, etc., forman a su hijo como una persona adulta y seria, incapaz de descansar y relajarse por completo. Además, no podrán entender a los niños y odiarán a las personas infantiles.

Autoestima muy baja, deseo de ser como los demás

Si los padres a menudo comparan a su hijo con otros niños que les parecen más exitosos, que a sus 10 años casi fueron nominados a los Premios Nobel, seguramente los hijos desarrollarán una personalidad muy crítica hacia sí mismos. Y luego probablemente se convertirán en personas con autoestima baja. Estando constantemente inconforme consigo mismo, motivado a demostrar su superioridad sobre sus compañeros geniales, el niño simplemente empezará a jugar el papel de un niño decente, buscando parecerse a los demás y odiándose a sí mismo por la incapacidad de ser tan ingenioso.

Problemas con la vida personal

Las frases de los padres como “¡No confíes en nadie!“, ”Todos mienten“, “Solo yo sé qué es lo mejor”, el niño las entiende como: ”Todas las personas son peligrosas si no son tus padres”. El niño empieza a percibir el mundo alrededor como un ambiente hostil y comienza a ver trampas en todos lados. Al crecer, esta persona puede tener serios problemas con la confianza, lo cual afectaría mucho su vida personal.

La necesidad de tener una pareja que lo trate como si fuera su padre

La explicación “¡Aún eres demasiado pequeño para esto!“ es el atajo directamente al colorido mundo del infantilismo. El niño seguirá siendo ”pequeño” para la vida adulta. Y es muy probable que crezca buscando a una pareja que cumpla las funciones de su padre.

La supresión de sus talentos, falta de iniciativa, diversiones nocivas

Si los padres usan todo el tiempo palabras como “¡No te creas tan inteligente!“, ”¡Deja de soñar!“, “¿Por qué no eres como todos?”, su hijo no tendrá una opinión propia, ni interés para aprender algo, ni iniciativa o cualidades de líder. Lo peor es que este niño no solo tendrá problemas para mostrar sus talentos, sino también para resolver sus problemas. Y buscará ahogar sus ”pensamientos extraños“ de todo tipo en el alcohol o la ”diversión”.

Aislamiento, supresión de emociones

Si los padres no son muy generosos mostrando sus emociones, son reservados o incluso secos, esto también se reflejará en los niños. Si todo esto viene acompañado con frases como “¡No llores!“, ”No pasa nada, no duele tanto“, “Aguanta, deja de llorar, ¡eres un hombre”, el niño dejará de entender sus propios sentimientos creyendo que es malo mostrarlos. Como consecuencia, esto puede traer enfermedades psicosomáticas porque los sentimientos negativos no desaparecen sino que destruyen el organismo por dentro.

Depresión, sentimiento de culpa

“Nosotros no tuvimos la oportunidad de estudiar en la universidad, pero nos limitamos en todo para que tú puedas hacerlo. ¿Entiendes el sacrificio?“. El niño no tiene la culpa de lo que haya sucedido en la vida de sus padres en su pasado, pero con este reproche se siente totalmente culpable. ”¡Y no te atrevas a sacar un seis!”, es otro mensaje pero el resultado es el mismo: el niño se estresa y siente culpa.

Falta de autosuficiencia, irresponsabilidad, infantilismo

Por último, existe un tipo de padres hiper protectores paranoicos que no le dejan al niño hacer las cosas más comunes: “¡No toques al gato, te va a rasguñar!“, ”¡No levantes tu mochila, yo la llevo!“, “No te sientes en la orilla de la silla, te vas a caer!”. Como resultado, el niño deja de tomar cualquier tipo de decisiones por su cuenta, incluso si es muy urgente. Naturalmente, crece siendo una persona pasiva e irresponsable y sufrirá de dudas paranoicas cada vez que tenga que iniciar alguna tarea importante.

Ilustrador Leonid Khan para Genial

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